hasta siempre, Arturo Corcuera

Roberto Carlos en Lima - "Lo importante es que emociones viví"

Publicado: 2010-05-05

Foto RPP

Ese hombre viejo sobre el escenario no es sólo un cantante. Es una parte muy importante de mis recuerdos. Flota en el ambiente, como la música de fondo del ascensor de mi vida. Se apropia de emociones, le da sentido a sentimientos.

¿Cómo llegó a mi historia personal Roberto Carlos? Las radios encendidas en la casa de la abuela, la música que ponía el vecino. La estación obligada en el autobús. Y sobre todo un recuerdo imborrable: el hallar una foto del cantante, aún joven, guardada como una joya en la cartera de mi madre, cuando buscaba caramelos. Desde ese momento, la curiosidad creció implacable en mí: ¿quién es ese señor que habita en las ilusiones de Mercedes?

El descubrimiento fue deslumbrante. Aficionado como soy a la música desde pequeño, empecé a darle rostro a una serie de canciones que había escuchado en ese entorno de radios encendidas y telones de fondo. ¿Quién era ese Roberto Carlos? Era aquel que daba voz a una de las canciones más entrañables de mi infancia.

"El gato que está en nuestro cielo

No va a volver a casa si no estás.

No sabes mi amor que noche bella.

Presiento que tú estás en esa estrella".

Subido por DianaEG

Dos décadas después aquel hombre estaba parado allí, frente a Mercedes y a mí, con el terno blanco de sus épocas de gloria, la voz quizás ablandada por los años pero la misma presencia y calidad vocal de siempre. Roberto Carlos explica que nunca grabó "Un gato en la oscuridad", tema italiano, en su idioma natal el portugués porque no tenía manera de traducir algunos versos. "Nunca he visto un gato azul", bromea.

De pronto hay en los ojos de Mercedes una luz que no logro entender. Si en mí hay sentimientos encontrados, ¿qué pasará con sus recuerdos?, ¿con las cosas que nunca me contó?, ¿con sus alegría privadas? Sonríe con una inocencia que va más allá de la broma. Hasta me parece que se sonroja. Me jala del brazo cuando arrancan los acordes de "Desahogo" y dice: "qué bonita canción", con su modo de siempre de decir todas las cosas con las palabras más simples. Busca algo en su cartera mientras el ídolo sobre el escenario canta "¿Qué será de ti?", demora un poco, se esfuerza. Saca de pronto un caramelo de menta y su lápiz de labios. No dice nada cuando Roberto Carlos hace un silencio para que la gente cante por él: "hoy necesito saber... qué será de ti".

Mal resumen de NetJovenTele2, pero contiene "¿Qué será de ti?"

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Eran 17 años desde la última visita del cantante brasileño. La ausencia se sentía, a decir de la cantidad de gente que hubo en la Explanada del Monumental. Unas 15,000 siendo conservador. Gente adulta, señoras con sus esposos que tal vez de adolescentes verían en el cantante el motivo de sus celos. Gritos pícaros cuando Roberto Carlos cantó las canciones más encendidas de su repertorio. Una complicidad que quizás ahora los jóvenes no entenderían.

"Vamos a cambiar de tono, vamos a cantar algo más atrevido", dice el brasileño antes de "Propuesta", una canción cuyos versos más fuertes son: "Yo te propongo No hablar de nada Seguir muy juntos, La misma senda, Y continuar después de amar... Al amanecer, al amanecer". Pero con esa austeridad y con esa elegancia consigue arrancar gritos alocados, que se vuelven histeria cuando brotan los compases de "Cóncavo y convexo", el más osado de sus temas, quizás la primera canción realmente adulta que escuché cuando tenía menos de diez años.

Subido por EddyMizares2

Fue apabullante sentir una ola de gritos que partía desde la primera fila e iba avanzando hacia atrás como una hilera de dominó, con tan sólo retrasar unas décimas de segundo la palabra "sexo". Una ola que tapaba incluso el sonido de la orquesta. No. Un espectáculo igual no lo obtendré en otra parte. Me siento un privilegiado.

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Me hizo sentir tan completo como lo anterior escuchar "Cama y mesa" con las dos mujeres que más amo, una a cada lado. Pero también extraño. ¿Cuántas personas habitan en mí para dar sentido distinto a las mismas palabras cuando miro a mi derecha a Vanessa y a mi izquierda a Mercedes? No lo puedo responder.

Hizo que mi emoción musical se sintiese satisfecha cuando, tras una pausa, apareció con solo su guitarra para interpretar la inigualable "Detalhes" en versión acústica, un número que ha venido repitiendo desde su aparición en el talk show de Jo Soares en 1995. Para mí es la expresión más sofisticada y auténtica de genio musical, aunque su voz ya no sea la misma.

"Detalhes", en Jo Soares, por ClubeDoRei.

Completó la emoción anterior con un popurrí de canciones antiguas que incluyó "Es prohibido fumar" y "Enamorada de un amigo mío", de sus primeros álbumes, mientras aparecía en las pantallas imágenes de "A 300 km por hora" y "En ritmo de aventura", sus películas de juventud.

Respondió al calor de la gente con dos retornos para interpretar "Amada amante" y "Un millón de amigos", frente a un público entregado que no quería dejar sus asientos y que se aferraba a las flores que regaló por docenas antes de su salida.

Y arrancó lágrimas que no cayeron cuando, con voz quebrada, el brasileño dedicó unas palabras a su propia madre, Laura Moreira, y confesó antes de empezar: "Trataré de cantarla hasta el final", mientras la orquesta entonaba una versión más lenta de "Lady Laura". Es imposible fingir fortaleza y no quebrarse cuando él dice:

Tengo a veces deseos de ser

Nuevamente un chiquillo

El pequeño que tú todavía

Aún crees tener.

Dime, ¿con qué valor aguantar las lágrimas cuando tu propia madre suspira a tu lado, porque entiende que esa frase va para los dos?

Mercedes y yo


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Leggiere

Hago periodismo como afición y escucho música como deporte. Solo la segunda me exige disciplina.


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